La otra puerta del Tanatorio
La otra puerta del Tanatorio

Orgullosos de ser funerarios


No estás conectado. Conéctate o registrate

Anecdotas de un pasado reciente 6: la web

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo  Mensaje [Página 1 de 1.]

1 Anecdotas de un pasado reciente 6: la web el Jue Mar 19, 2015 8:20 pm

millhone


Admin
Uno de los problemas que tiene esta empresa nuestra es el de las cucharas. Todo el mundo quiere meter su cuchara y remover cualquier cosa que se cocine. Y lo peor es que se consiente.  No a todo el mundo, claro. Normalmente esto sucede, y sucedió y sucederá, con media docena de personas, siempre las mismas.

Es curioso que esto se dé junto al fenómeno de los  cortijillos, que son el defecto contario y por el cual una persona defiende un área o una función para su único y personalísimo criterio, como si fuera suya y no algo de la empresa. Como lo suelen protagonizar las mismas personas y llega a ser parecido a lo mío es mío y lo de los demás es de todos,  el resultado no puede ser más devastador, generando numerosos problemas.

Pero estaba hablando de cómo cada responsable, armado de su cuchara, tiende a acometer cambios en recetas en las que no se deberían meter  si tuviera un poco de juicio. Pero eso va ser difícil, estamos demasiado acostumbrados a que suceda.

¿Que no tiene usted idea de marketing y publicidad y que eso le toca a otro? No importa hombre, tome decisiones, si total, no le afecta. Si el resultado es un anuncio fondo negro con letras blancas rezando “tenemos certificados de defunción las 24 horaaaas” (léase con adecuada voz profunda) no pasa nada. Como no hay manera de saber cuántos clientes lo han encontrado útil y cuantos han huido espantados, pues decimos:  Es lo que le gusta al cliente, lo que quiere.

¿Qué cómo lo sabemos? Pues porque lo sabemos, hombre, porque lo sabemos. Porque es así. Que yo lo sé (aplausos).

¿Que desconoce el concepto de margen comercial? No importa, autorice descuentos a ojo, si en este sector se gana mucho. ¿Que eso produce una política de precios caótica y se deteriora la imagen de las empresas? Bueno, bueno, no será tanto. Si luego nadie se fija.

¿Es usted supervisor y lleva cinco años sin preparar a un fallecido? No importa, decida, decida cuando se puede hacer algo con un fallecido y cuando no. Total, que usted es jefe y si no sabe hacerlo usted, pues nadie sabe, seguro.

Y así un día y otros en demasiadas cosas.

Pero el tema de hoy es la web. Durante mucho tiempo dos áreas se salvaron de tanta intromisión: contabilidad (gracias al cielo) e informática (gracias al cielo bis).

El caso es que existe un asunto limítrofe que queda entre la parte comercial, la de marketing y la de informática.

Ese es el de la web.  

La web no era ni mejor ni peor que otras, y su uso de cara la imagen de una empresa de este sector siempre ha sido un poco complicado. No tenerla o tenerla mal deteriora la imagen de empresa y está claro que muchos clientes terminarán en la competencia si no informa como es debido. Pasó en poco tiempo de ser algo novedoso a que si una empresa no la tiene no está en el mundo.

El caso es que, en aquellos días, la posición de la web no era muy buena. Buscar a palo seco funerarias y tanatorios en Madrid era descubrir que nuestra web no aparecía precisamente en las primeras posiciones.

Urgían modificaciones que permitieran una posición de liderazgo, como correspondía. Un breve análisis de las palabras que permiten la búsqueda (esto puede hacerse incluso desde fuera) indicó que, en este sentido, el contenido era un poco pobre.  ¿Qué palabras era interesante poner en los textos y en los metadatos de la web para facilitar el trabajo de los motores de búsqueda? Para la decisión la empresa disponía de varias personas, profesionales de diferentes ámbitos, perfectamente cualificados, conocedores del funcionamiento de una web, o de los programas de búsqueda, o de las acciones de posicionamiento.

Pero quien metió la cuchara fue otra persona. El mandamás de todo, el de siempre. Las palabras que sugirió (¿impuso?) fueron las que no se deben usar. En su, como siempre, divina sapiencia, la persona que sólo y exclusivamente domina el Excel, decidió que, para que la gente localizara mejor la empresa en, por ejemplo, Google, lo suyo era meter en la web todos los nombres comerciales de la competencia, así como excentricidades que poca gente teclea en un momento de dolor o no dolor. Mejor no citar otros ejemplos, que los hay.

Por si todavía no se ha enterado, o nadie se lo ha dicho para ahorrarse el griterío que suele (¿solía?) desencadenar cuando alguien de escaso nivel le contradice, aclaremos que Google, el buscador más usado del mundo, penaliza la práctica de usar marcas de la competencia en una página: en lugar de mejorar la posición de la web de la empresa, se empeora, se pierden posiciones.

Que es lo que sucedió. No sólo no mejoró la posición de la web corporativa, sino que retrocedió hasta casi ni aparecer entre los diez primeros resultados si de buscaba algo tan sencillo como “funeraria Madrid”. Costó un tiempo arreglarlo. Meses. Lo que se tardó en quitarle la cuchara de este puchero y devolvérsela a quien sabía. Tras un tiempo prudencial, no se fuera a disgustar el hombre.

Vaya. No sé nada de webs, ni de navegación, ni de marketing, ni de buscadores, ni de programación, ni siquiera soy un usuario avanzado de los navegadores, pero soy quien decidió aspectos relevantes de la web de la empresa. No va usted a enseñarme cómo llevar mi empresa, hombre . (Psst, caballero, ojo, que no es su empresa, no insista más, que diez años repitiendo eso comienza a quedar raro, por ascendencia que tenga sobre el propietario).

PD: ya disculparán los lectores por este montaje extraño en los párrafos, pero es que de otra forma el texto se apelmaza, se hace un bloque, y se dificulta la lectura.

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba  Mensaje [Página 1 de 1.]

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.